ENTRE DOS TRAVESÍAS
Poco más de cuatro meses de vida tiene Mercedes
cuando su padre, en enero de 1817, parte de
Mendoza al frente del ejercito llamado a realizar
el plan continental de liberación política.
Por los mismos días, Remedios y su hija viajan
a Buenos Aires. Seguramente, el alejamiento
habrá producido en el esposo y esposa un dolor
como "cuando la uña se separa de la carne",
según expresa el Poema del Cid. El cruce de
la cordillera fue la gran hazaña inicial. Chacabuco,
la primera victoria de San Martín en tierra
chilena. Con tal motivo, el 5 de marzo de 1817,
el director supremo de las Provincias Unidas
del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón
- sabedor de que no puede premiar al padre por
sus triunfos pues todo honor y recompensa los
rechaza sistemáticamente- acuerda a Mercedes
una pensión vitalicia de 600 pesos anuales.
Así lo comunica a Remedios, tres días después,
Juan Florencio Terrada, encargado del Departamento
de Guerra. Aquella, el 11 de marzo expresó por
carta su agradecimiento a Pueyrredón y agrega
que desearía hacerlo personalmente, más que
la priva de ese gusto un "notorio quebranto
de mi salud". Cuando el 1821 la Junta de Representantes
de Buenos Aires deje en suspenso el pago de
todas las pensiones graciables, exceptúa expresamente
de ello a Mercedes. Empero a partir del año
siguiente la niña no percibirá más la anualidad
y, según señala Mitre, a partir del cuarto trimestre
de 1823, su nombre ya no figurará más en la
lista de pensionados.
Fue este el segundo obsequio oficial recibido
por Mercedes. El primero, a poco de su nacimiento,
le había sido hecho por el gobierno de Mendoza:
200 cuadras en Los Barriales. Cuando San Martín
renunció en nombre de su hija a la donación,
sugiriendo que se destinase dichos terrenos
para premiar a oficiales militares que se distinguieran
en el servicio a la patria, el asesor fiscal
dictaminó que los padres no podían perjudicar
a sus hijos menores en mérito a la patria potestad
ejercida sobre ellos.
Padre e hija volvieron a estar juntos por dos
veces. La primera fue cuando el héroe tras su
triunfo en Chacabuco, viajó a Buenos Aires,
ciudad a la que llegó a comienzos de abril de
1817 y en la que permaneció hasta el 20 de ese
mes. La segunda fue en 1818, oportunidad en
que el padre, madre e hija marcharon a principios
de julio a Mendoza desde la Capital, adonde
había arribado aquel el 11 de mayo, apenas corrido
un mes de la victoria de Maipú. Al agravarse
el mal que aquejaba a su esposa, el Libertador
debió aceptar que ella y la niña retornaran
a Buenos Aires, lo cual hicieron en marzo de
1819. Corren los días y los años. EL 2 de agosto
de 1823, Remedios muere en la ciudad porteña.
El 4 de diciembre siguiente, tras catorce días
de viaje, llega el héroe y le rinde postrero
y público homenaje con la siguiente inscripción
en su tumba: "Aquí yace Remedios de Escalada,
esposa y amiga del general San Martín". Hostilizado
por muchos y en desacuerdo con su suegra doña
Tomasa, por la educación harto regalona que
recibía Mercedes, toma la tremenda decisión
de hacer una segunda travesía: la que lo llevará
al ostracismo definitivo, aunque el nunca lo
concibió como tal. El 10 de febrero de 1824,
padre e hija se embarcan con rumbo a Europa,
en el navío francés "Le Bayonnais"
EDUCACIÓN DE LA HIJA
La educación de Mercedes es idea fija, casi
obsesiva, para su padre. Acerca de como había
encontrado a la niña al regresar a Buenos Aires,
hará en 1828 esta confidencia a Manuel de Olazabal:
"¡Que diablos!, la chicuela era muy voluntariosa
e insubordinada, ya se ve, como educada por
la abuela". Mientras navegan, se muestra tan
severo, (quizá para eliminar prontamente la
inconducta), que Merceditas "lo más del viaje
lo pasó arrestada en el camarote".
Ya en Europa e internada la hija en un colegio
inglés, del que más adelante pasará a otro sitio
en el continente, el Libertador dedica a su
educación la mayor parte de los pocos bienes
con que cuenta por entonces. Pero no solamente
el dinero, sino, también, sus meditaciones.
Si para los granaderos había dictado un severo
reglamento, un código con mucho de pedagogía
castrense, para mejor guiar, para mejor formar
a Mercedes, redacta en 1825 las celebres once
máximas, esas que él tendrá por objetivos y
a cuya lectura recurrirá con frecuencia para
hacerlas realidad. A medida que el tiempo transcurra
y vea concretarse el éxito deseado, San Martínse
referirá al asunto una y otra vez. Así, escribirá
a Guido: "Cada día me felicito más de mi determinación
de haber conducido mi chiquilla a Europa y arrancada
del lado de doña Tomasa; esta amable señora,
con el excesivo cariño que la tenía, me la había
resabiado, -como dicen los paisanos- en términos
que era un diablotín. La mutación que se ha
operado es tan marcada como la que ha experimentado
en figura. El inglés y el francés le son tan
familiares como su propio idioma, y su adelanto
en el dibujo y la música son sorprendentes.
Ud. me dirá que un padre es un juez muy parcial
para dar su opinión, sin embargo misobservaciones
son hechas con todo el desprendimiento de un
extraño, porque conozco que de un juicio equivocado
pende el mal éxito de su educación."
CASAMIENTO DE MERCEDES
En 1831, San Martín y su hija residen a dos
leguas y media de París, en una casa de campo
donde siempre hay preparada una habitación para
el recién llegado. Hasta allí, providencialmente,
desde Londres arriba en marzo el joven Mariano
Balcarce, hijo del vencedor de Suipacha. Allí
día siguiente, Mercedes enferma de cólera y
poco después sucede otro tanto con su padre.
Los dos serán solícitamente atendidos por el
huésped, seguramente con más eficacia que la
que podría haber mostrado la única criada que
allí sirve. La joven se repondrá en un mes;
su padre tendrá complicaciones gástricas y necesitará
mucho más tiempo.
El ocasional encuentro provocó mutua simpatía
entre los jóvenes y derivó noviazgo. Con tal
motivo, el 7 de diciembre de 183l , el héroe
así escribía a Dominga Buchardo de Balcarce,
madre de Mariano: "Antes del nacimiento de mi
Mercedes, mis votos eran porque fuese varón;
contrariado en mis deseos, mis esperanzas se
dirigieron a que algún día se uniese a un americano,
hombre de bien, si posible, el que fuese hijo
de un militar que hubiese rendido servicios
señalados a la dependencia de nuestra patria.
"
Dios ha escuchado mis votos, no sólo encontrando
reunidas estas cualidades en su virtuoso hijo
don Mariano, sino también coincidir en serlo
de un amigo y compañero de armas. Sí como espero
este enlace es de aprobación de usted, sería
para mí la más completa satisfacción. "La educación
que Mercedes ha recibido bajo mi vista, no ha
tenido por objeto formar de ella lo que se llama
una dama de gran tono, pero sí el de hacer una
tierna madre y buena esposa; con esta base y
las recomendaciones que adornan a su hijo de
usted, podemos comprometernos en que estos jóvenes
sean felices, que es lo que aspiro."
La carta, además de permitirnos conocer el
deseo sanmartiniano de haber sido padre de un
varón, constituye una prueba más de la importancia
y sentido concedidos por el héroe a la educación
de Mercedes.
La boda se realizó el 13 de septiembre de 1832,
siendo testigos José Joaquín Pérez y el general
Juan Manuel Iturregui, ministro de Chile en
Francia y agente diplomático del Perú, respectivamente.
Los esposos viajaron prontamente a Buenos Aires,
donde quedaron por dos años y nació María Mercedes,
su hija y la primera nieta del Libertador. La
llegada del matrimonio hizo que Guido escribiese
a San Martín, el 27 de marzo de 1833, lo siguiente:
"Ya tenemos por acá a la amable Mercedes. Desde
el domingo está entre nosotros. Dos veces he
ido a verla y en ambas ha estado recogida porque
la navegación la ha desmedrado un poco. "
Cuantos la han visto y la han hablado notan
la educación cuidada que ha recibido y me dan
de ella una idea bien honrosa. El joven Balcarce
me ha gustado mucho: desnudo de la secatura
de carácter de la familia, ha tomado los modales
suaves y la susceptibilidad necesaria de sus
años. Basta solamente que no los deje usted
solos y que los venga pronto a acompañar". Ya
estaban los esposos de regreso en Francia cuando
advino al mundo su segunda hija, Josefa, según
anoticia el abuelo, por carta de 1º de febrero
de 1837, a su gran amigo Pedro Molina: "La mendocina
dio a luz una segunda niña muy robusta: aquí
me tiene usted con dos nietecitas cuyas gracias
no dejan de contribuir a hacerme más llevaderos
mis viejos días."
LA VIDA EN EL HOGAR
San Martín y los Balcarce viven en Grand Bourg.
Allí los visita un hermano de Mariano, el joven
Florencio, poeta residente en Francia. En 1838,
escribe así a otro hermano que está en Buenos
Aires: "Tengo el placer de ver la familia un
domingo si y otro no. El general goza a más
no poder de esa vida solitaria y tranquila que
tanto ambiciona. Un día lo encuentro haciendo
las veces de armero y limpiando las pistolas
y escopetas que tiene; otro día es carpintero,
y siempre pasa así sus ratos, en ocupaciones
que lo distraen de otros pensamientos y lo hacengozar
de buena salud". De su cuñada expresa: "Mercedes
se pasa la vida lidiando con las chiquitas que
están cada vez más traviesas"; y de éstas: "Pepa
entiende francés y español, aunque no habla
aún", y de Merceditas dice "...el abuelo que
no la ha visto un segundo quieta". La ancianidad
Llega para el Libertador. Su hija ha colmado
todas sus esperanzas. Por eso, en 1844, cuando
testa, expresa así su recatado agradecimiento:
"Aunque es verdad que todos mis anhelos no han
tenido otro objeto que el bien de mi hija amada,
debo confesar que la honrada conducta de esta
y el constante cariño y esmero que siempre me
ha manifestado han recompensado con usura todos
mis esmeros, haciendo mi vejez feliz".
LOS ÚLTIMOS AÑOS
El dolor sufrido por Mercedes al morir su padre,
el 17 de agosto de 1850, se renovará diez años
después, al fallecer su primogénita María Mercedes
en plena juventud. La memoria del héroe permanece
viva en su hija y en Mariano Balcarce. Los dos
cumplirán celosamente las mandas testamentarias
y no escatimarán el archivo paterno a Mitre
cuando éste se decide a escribir con método
científico la historia de la epopeya libertadora.
Radicados en Brunoy, una habitación se destinará
a conservar cuanto recuerda materialmente al
gran padre y abuelo.
Y también allí, en el panteón familiar erigido
en el cementerio de Brunoy, permanecerán los
restos del Libertador mientras su hija viva.
Mercedes sabe que su padre ha expresado el deseo
de que su corazón sea llevado a Buenos Aires
y no se opone a ello, pero no consentirá en
separarse de esos restos mientras Dios no la
llame a su seno para poder tributarle así homenaje
del amor filial. Esto explica por qué las veneradas
cenizas no retornarán a la Argentina, a América,
hasta 1880.
Y allí en Brunoy, en Francia, "la mendocina"
concluirá su existencia, y corrida una década,
el 20 de febrero de 1885, la seguirá su esposo.
Los sobrevive Josefa Dominga, quien contrajo
matrimonio con Fernando Gutiérrez Estrada, vástago
de una familia mexicana. Ella fallecerá en 1924,
sin dejar descendencia.
El 13 de diciembre de 1951, los restos de Mercedes,
de Mariano Balcarce y de María Mercedes recibieron
definitiva sepultura en un monumento fúnebre
especialmente construido en la basílica de San
Francisco, de la ciudad de Mendoza, la tierra
donde vino al mundo la hija del Libertador.
Los despojos habían llegado a Buenos Aires dos
días antes, traídos desde Francia a bordo del
guardacostas "Pueyrredón". Máximas redactadas
por el General San Martín para su hija Mercedes
Tomasa "
1º.- Humanizar el carácter y hacerlo sensible
aún con los insectos que nos perjudican. Stern
ha dicho a una Mosca abriéndole la ventana para
que saliese: "Anda, pobre Animal, el Mundo es
demasiado grande para nosotros dos."
2º.- Inspirarla amor a la verdad y odio a la
mentira."
3º.- Inspirarla gran Confianza y Amistad pero
uniendo el respeto."
4º.- Estimular en Mercedes la Caridad con los
Pobres."
5º.- Respeto sobre la propiedad ajena."
6º.- Acostumbrarla a guardar un Secreto."
7º.- Inspirarla sentimientos de indulgencia
hacia todas las Religiones."
8º.- Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos."
9º.- Que hable poco y lo preciso."
10º.- Acostumbrarla a estar formal en la Mesa.
"
11º.- Amor al Aseo y desprecio al Lujo."
12º- Inspirarla amor por la Patria y por la
Libertad."