Si se analiza jurídicamente el legado realizado
por Terrero, se puede colegir que lo efectúa
"en calidad de una donación hecha a la Nación
Argentina, en nombre mío, de mi esposa, de nuestros
hijos", según propias palabras y que luego ratifica
en la nota al Presidente de la República, agregando
que si "nos fuera permitido expresar nuestro
deseo en cuanto al destino que se le diera al
sable, sería el que fuese depositado en el Museo
Histórico Nacional", no constituyendo bajo ningún
concepto una donación con cargo.
La mención relativa a la guarda en el Museo
Histórico Nacional, que contiene la nota de
donación, consigna tan sólo una expresión de
deseos de los donantes que de ningún modo impone
una obligación jurídica.
Debe tenerse en cuenta que en cualquier transferencia
de dominio, la regla es que la misma sea plena,
irrevocable e irreversible, circunstancia que
hace que cualquier cláusula contraria a esa
regla deba ser clara y precisa y que en caso
de duda sobre la existencia de un "cargo'' la
interpretación restrictiva se impone.
En este sentido Salvat, en su tratado de "Obligaciones
en General", página 617, N 783, expresa que:
"es necesario no confundir el cargo con ciertas
manifestaciones de voluntad que no imponen una
obligación jurídica'', ilustrando ejemplificativamente
tal afirmación.
Por otra parte se aprecia la inexistencia de
''cargo'' alguno en la donación que se analiza.
Surge, asimismo, de las propias manifestaciones
del donante, cuando expresa que es su deseo
donar a la Nación Argentina ''para siempre'';
expresión ésta que indica que no se hace reserva
para pedir en alguna eventualidad la revocabilidad
de su donación, lo que de por sí descarta la
existencia de un "cargo".
Finalmente puede señalarse que si a la época
de la donación se hubiere interpretado que ella
era con ''cargo'', lógico hubiese sido que el
donante y donatario instrumentasen el acto mediante
escritura pública de acuerdo con lo dispuesto
en el artículo 1810, inciso 3 , del Código Civil
y conforme con la interpretación y alcance que
a dicha norma le daba la doctrina entonces imperante.
También corresponde señalar que fue mediante
un decreto firmado por el Presidente Uriburu
la aceptación de la donación hecha a la Nación
Argentina, lo que siendo un acto administrativo
puede ser legalmente modificado su guarda por
otro decreto emanado del Poder Ejecutivo Nacional.
Fuera de las razones formales y legales existe
también una razón espiritual, más fuerte que
ninguna, como lo es la consideración de que
ese sable corvo fue adquirido y usado como símbolo
de mando y ejemplo en la instrucción del Cuerpo
de Granaderos a Caballo, del cual fue su creador
y Jefe el propio Libertador.
La vieja reliquia descansa definitivamente
entre los muros del Cuartel de Granaderos, de
los mismos que un día llevara a la carga en
pos de la gloria y de la muerte, en aras de
la libertad de la propia tierra y de las patrias
hermanas de América.
2. TEMPLETE BLINDADO DEL SABLE CORVO
En una emotiva ceremonia realizada el día jueves
15 de junio del año 1967, el Señor Presidente
del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires,
Contador D. Saturnino Montero Ruiz, hizo formal
entrega al entonces Jefe del Regimiento Granaderos
a Caballo ''General San Martín'', Coronel D.
Marcelo De Elía, del Templete Blindado donado
por la referida Institución Bancaria al Regimiento,
a los efectos de ser destinado a la guarda del
sable corvo del General San Martín. El templete,
bendecido en aquella oportunidad por el Capellán
de la Unidad, Canónigo D. José Mose, se halla
empotrado debajo del Camarín de la Virgen del
Carmen de Cuyo, patrona del Ejército de los
Andes donde también se encuentran los cofres
conteniendo tierra de Yapeyú, lugar natal del
Libertador y de Boulogne-sur-Mer (Francia),
donde falleciera en 1850.
Ubicado en el Gran Hall de los Símbolos Sanmartinianos
del Edificio Central del Cuartel de Palermo,
se ofrece a la vista de los numerosos visitantes
que a diario concurren a reverenciar la preciada
reliquia histórica.
2.1 Descripción constructiva del nicho de seguridad
El frente está constituido por un contramarco
en doble perfil de ángulo de hierro de 6,5 mm.
De espesor, sobre el que va montado un marco
realizado en igual material, provisto de un
arco de planchuela de hierro con banda de goma,
en el que va colocado un Cristal Multiplate.
El Cristal Multiplate está conformado por cinco
placas de Cristales Templados Pilkington, importados
de Inglaterra, con interposición de láminas
termoplásticas de Polivinil Butiral, manufacturado
bajo las especificaciones técnicas de Monsante
Chemical, de EE. UU., que en un espesor total
de 42/44 mm. brindan absoluta protección a impactos
y proyectiles de las más poderosas armas de
fuego portátiles, brindando no obstante una
magnífica visibilidad del 86 %, por su prolongado
proceso en autoclave a elevada presión y a 120
C.
La fijación y articulación de este frente-
puerta está efectuado mediante bisagras embutidas
de acero torneado, las que están colocadas en
su planta superior. Asimismo, el perímetro total
de su frente está revestido en acero inoxidable
pulido.
Su cierre de seguridad está confiado a dos
cerraduras Hermes, de sistema Bancario de intercomunicación
y clausura, equipadas con combinaciones laminares,
en un total de ocho, de una precisión tal que
sólo funciona con una tolerancia máxima de una
décima de milímetro, accionada con llaves de
doble paleta desplazadas de centro, sistema
"doble efecto'', de acuerdo a la Patente N 127.404.
Para el cierre absoluto del frente del nicho
de Seguridad, éste está provisto de una placa
de acero al Manganeso 14 %, importado de la
usina Zapp Fortuna G. M. B. A., de Alemania,
en un espesor de 4,5 mm., totalmente imperforable
a cualquier tipo de mechas y/o herramientas
mecánicas, por su resistencia a la tracción
de 112 Kg/mm2, lográndose en el trabajo una
dureza de hasta 600 grados Brinell, llevando
en el perímetro una planchuela soldada eléctricamente
y que al encastrar en el contramarco del frente,
mediante la utilización de las cerraduras instaladas
en el marco del frente rebatible, sus pasadores
proceden a la traba y anclaje del cuerpo de
acero al Manganeso.
El juego de cerraduras está instalado con blindaje
exterior de acero al Manganeso, del mismo tipo
del utilizado para la placa de cierre absoluto.
El cuerpo del nicho propiamente dicho, está
realizado en chapa de acero de 3,2 mm. de espesor
en todo su perímetro, siendo en cambio el contrafrente
realizado en acero al Manganeso, de la calidad
descripta precedentemente, estando todo el conjunto
soldado eléctricamente. En la parte superior
del nicho, está instalado un tubo de luz fluorescente
completo en forma empotrada, con ángulo de reflexión
adecuado para una perfecta iluminación del plano
inclinado alojado en su interior. La boca de
dicha caja presenta un cristal esmerilado, montado
convenientemente.
En el interior del nicho se encuentra instalada
una bandeja de acero con soportes, el que está
tapizado en fina panna de color bordeau, siendo
el resto del nicho y sus marcos y contramarcos
terminados a la piroxilina negro- mate metalizada,
previo tratamiento de fosfatización y enduido
duco.
Las características enunciadas, señalan de
por sí solas la seguridad que conjuntamente
con un sentido estético se ha querido rodear
al templete blindado a los efectos de que pueda
ser admirado y honrado por argentinos y extranjeros.
El espíritu de libertad que irradió aquel sable
corvo se mantiene, pues, incólume en los muros
del Regimiento a quien le cupo el honor de haber
empuñado sólo sus armas en propia tierra y patrias
hermanas, para sostener la dignidad de los hombres
y pueblos de América.
3. EL SABLE CORVO DE LOS GRANADEROS
El General San Martín impuso a sus granaderos
el uso del sable corvo como principal arma de
guerra, los cuales, al decir de Sarmiento, se
caracterizaban porser ''anchos en la punta,
suavemente templados, de empuñadura delgada
y montados con adorable equilibrio".
Los sables que usaron los granaderos en los
primeros años de su organización, eran de latón
y variados, pues no habiendo en los depósitos
existencias, se echó mano a los pocos que había,
encontrándose algunos de los que fueron recogidos
por el antiguo Cabildo de Buenos Aires. Posteriormente,
al establecerse la Fábrica de Armas Blancas
en Caroya, provincia de Córdoba, los granaderos
pudieron contar con la uniformidad de su armamento,
cuyas hojas , antes de emprender el paso de
los Andes, fueron afiladas a malijón en Mendoza,
por el maestro mayor del gremio de barberos,
D. José Antonio Sosa.
El General Belgrano había instalado en Tucumán
una fábrica de armas, que trataba más en la
reparación del armamento inútil de que estaba
provisto el ejército, que de manufactura. Tenía
como jefe, un maestro mayor de armeros, que
había pertenecido al Real Cuerpo de Artillería,
llamado Manuel Rivera, que también atendió la
fabricación de espadas y fueron ocho las que
mandó someter a la consideración del Poder Ejecutivo,
con nota del 25 de noviembre de 1813, de las
cuales cuatro correspondían a Caballería y las
otras cuatro a Infantería.
"EI Gobierno con fecha 27 de diciembre, le
ordena a Rivera se traslade a Córdoba por así
haberlo resuelto en acuerdo, previniéndole a
la vez, que las hojas debían tener dos dedos
más de largo, y encareciéndole un escrupuloso
cuidado en perfeccionar su temple. Manuel Rivera
trasladó la fábrica a Caroya, lugar que se encuentra
a unos 50 kilómetros al Norte de Córdoba y un
kilómetro al Sur de Jesús María, utilizando
los locales del Convento Jesuítico allí existente.
En este establecimiento se fabricaron después
espadas, sables y lanzas para los ejércitos
de la Independencia que actuaban en los diferentes
frentes. Los sables fabricados en Caroya, eran
iguales en temple y poder cortante a las mejores
hojas toledanas y según las palabras del General
San Martín, eran capaces de dividir una cabeza
enemiga igual como si fuera un melón." (Archivo
General de la Nación)
La escasez de sables en los granaderos a caballo
al organizarse los dos primeros escuadrones
era tal, que el Teniente Manuel Hidalgo enviado
a mediados de enero de 1813 a Santa Fe, con
38 granaderos, marchó con machete como única
arma, "impropio para toda clase de soldado",
y recién después de llegar a Concepción del
Uruguay, el Mayor Hilarión de la Quintana, Jefe
de las fuerzas de Entre Ríos, logró recoger
entre los que se encontraban aquellos ''28 sables
de latón" de varios paisanos a quienes ''he
suplicado me los donen", así lo comunica por
nota el Sargento Mayor Hilarión de la Quintana
el 18 de agosto de 1813.
A la tropa de los 3 y 4 Escuadrones que actuó
tan eficazmente en la Campaña del Oriente, se
le proveyó sables de Caballería con vaina de
metal y otros simples sables de vaina de acero
y biriques.
Poco tiempo después de arribar a Tucumán (12-1-1814)
los 1 y 2 Escuadrones del Regimiento, el General
San Martín proveyó de sables a toda la tropa
de estos Escuadrones, tomándolos de las milicias,
a las que en cambio armó con lanzas que traían
desde Buenos Aireslos Granaderos a Caballo.
A los oficiales se les entregaron 29 espadas
toledanas de Caballería, que existían en la
armería a cargo de D. Domingo Matheu, en julio
2 de 1813.
En un estado que lleva la fecha del 26 de noviembre
de 1813 en Santa Fe, apreciamos que los 51 granaderos
del capitán Necochea figuran todos con sables,
además de 21 lanzas y 12 tercerolas, pero el
resto de las tropas de esa guarnición (Regimiento
N 1 de Blandengues y Milicias de Caballería)ninguno
tiene sable y sí solamente bayonetas.
El sable estaba prendido a la cintura por tiras
de cuero blanco al alumbre, siendo el cinturón
como la dragona, del mismo cuero y color.
El efecto que produjo el sable de los granaderos,
desde su primer encuentro en San Lorenzo, fue
terrible, elevó la moral de ellos, deprimiéndola
en los realistas, ya por sus cargas disciplinadas
como por la pujanza de sus brazos, que muchas
veces y en tantas ocasiones, comprobaron la
veracidad de las palabras de su jefe, que con
esa arma formidable, podían cortar la cabeza
de los godos como si fueran sandías y así lo
hicieron.
Digno ejemplo fue para el soldado, el formidable
tajo que montado en pelo, da el Capitán Necochea,
al soldado realista que se adelanta al Escuadrón
del Comandante Vigil en el Tejar.
La impresión que a las tropas realistas les
había producido el sable de los granaderos a
caballo, los había transformado en prudentes,
con la sola aparición de un pequeño grupo de
éstos. Así en Landa (Provincia de Entre Ríos,
próximo al Fuerte de Ibicuy), el 21 de noviembre
de 1813, veinte granaderos a caballo de los
del teniente Hidalgo no pudieron provocar al
combate a una fuerza aproximada de 600 individuos,
que cruzaban un estero de una vara de profundidad,
buscando el abrigo de sus buques, a pesar de
la mofa que les hicieron. (Parte sobre la Retirada
de Landa).
La instrucción del sable así como el de las
otras armas en el ataque como en la defensa,
la enseñaba personalmente el Coronel San Martín,
"explicando con paciencia y con claridad, los
movimientos, sus actitudes, su teoría y sus
efectos".
Actualmente, se encuentran sables corvos de
granaderos de aquella época en museos, círculos
de armas y colecciones particulares.
En el Museo del Regimiento Granaderos a Caballo
"General San Martín'' pueden apreciarse cuatro
sables, dos de ellos encontrados en los campos
de batalla de Chacabuco (Chile) y Río Bamba
(Ecuador), respectivamente.
Conforme al conocido relato de Mitre, Sarmiento,
Carranza y otros historiadores, conjuntamente
con lanzas y tercerolas de ese tiempo, sobre
un viejo estandarte, reposa un sable corvo dentro
del antiguo arcón de madera, donde conforme
a la tradición, fueron depositados un día de
1826, en el Viejo Cuartel del Retiro, las "armas
de los libertadores de Chile, Perú y Colombia''.
(De la ''Historia del Regimiento Granaderos
a Caballo - 1812- 1826'', del Tcnl. D. CAMILO
ANSCHUTZ).
4. LA ESPADA DE BAILEN
Existe en los pueblos una lógica tendencia
en preservar las armas que pertenecieron a sus
héroes en la convicción de que aquellas reliquias,
símbolos de una gesta, mantienen incólume en
el tiempo el espíritu de la nacionalidad, tal
como sucede en nuestro país con el sable corvo
que acompañara al gran Capitán de los Andes
en la epopeya libertadora de América.
Por dicha razón siempre ha constituido un motivo
de significativo interés, especialmente para
los argentinos, conocer cuáles fueron las armas
que tuviera San Martín durante su carrera militar
en España. Al respecto, no existe noticia cierta
de la clase ni el destino de las armas utilizadas
por San Martín durante los veinte años en que
prestó servicios en el Ejército español, a excepción
de la conocida como la "Espada de Bailén'',
actualmente en poder del Ingeniero D. Domingo
Castellanos, residente en la ciudad de Córdoba,
en la Argentina.
Dada la circunstancia de ser la única arma
conocida de pertenencia del Libertador, aparte
del sable corvo, como de la llamativa diferencia
entre ambas, como si una y otra marcaran. Dos
etapas distintas, resulta de interés apuntar
algunas referencias sobre su historia y características
técnicas, ampliamente tratadas en el opúsculo
del General Adolfo Espíndola, publicado en 1961,
con el título de "La Espada de San Martín en
Bailén".
En el mencionado estudio se especifica que
la referida espada le fue regalada aSan Martín
por el General don Pedro Caro y Sureda, Marqués
de la Romana, cuando éste fue nombrado ayudante
del Marqués de Coupigni, quien a su vez era
el Cuartel Maestre General del Ejército de la
Izquierda, del cual era General en Jefe aquel
noble.
En el año 1844, estando San Martín en París
le regala la espada al General José Manuel Borgoño
que a la sazón se desempeñaba como Ministro
Plenipotenciario de Chile, a quien profesaba
inestimable afecto desde los lejanos días en
que aquél había combatido a sus órdenes al mando
de parte de la artillería chilena en Maipo.
Al regresar Borgoño a Chile lleva consigo la
espada que a su fallecimiento, como Ministro
de Guerra y Marina del Presidente Bulnes, le
es entregada como recuerdo por sus descendientes,
al Primer Magistrado chileno.
Muerto posteriormente Bulnes, hereda la espada
su hijo Gonzalo Bulnes, el que a su vez, siendo
Embajador de Chile en la Argentina, la regala
al General don Ignacio Garmendia, en 1910.
En 1931 la obtuvo el Ingeniero D. Domingo Castellanos
por herencia de su esposa doña Teresa Aubane
y Garmendia de Castellanos, quien resulta su
actual poseedor, guardándola en su domicilio
de la ciudad de Córdoba.
La descripción dada en el folleto citado especifica
que: "Tan importante arma blanca es evidentemente
una espada porque su hoja es recta en absoluto.
Tiene doble filo, desde la punta hasta la altura
de la taza.El largo de los filos es de 94 centímetros.
La hoja en total tiene 101 centímetros y su
ancho variable es así: 20 ½ milímetros junto
a la empuñadura, 15 milímetros en la parte media
y 7 milímetros donde empieza la punta. Los respectivos
espesores tomados a iguales alturas que el ancho
variable, son: 7 ½ milímetros; 5 milímetros
y 0,8 de milímetro. La punta no termina en forma
aguda, porque está algo redondeada".
"El largo total de la espada, es de 112 centímetros
con 7 milímetros". "A los 94 centímetros de
la punta, es decir, donde terminan los filos,
la hoja toma la forma de un prisma rectangular
hasta la S y presenta tres vaceos en ambas caras,
o costados o mesas. Los vaceos laterales tienen
4 milímetros c/u. de ancho y 7 centímetros de
longitud, no sobrepasan las conchas (taza).
El vaceo central se prolonga hacia la punta
con un largo de 20 centímetros. Hasta los 17
centímetros tiene un ancho de 6 milímetros y
luego se estrecha hasta terminar en punta algo
redondeada''. "La hoja es de un buen acero y
sin llegar a doblarse mucho como esos toledos
que parecen hojas de palma por su flexibilidad,
la tiene bastante".
"El nombre y apellido del espadero (Sebastián
Hernández) están grabados en los vaceos centrales.
El primero en la cara o mesa o costado izquierdo;
el segundo a la derecha. Ambos se leen desde
la empuñadura hacia la punta. El nombre tiene
77 milímetros de largo y el apellido 79milímetros.
Ambos empiezan a 3 centímetros de las conchas.
El peso de la espada es de 900 gramos".
Debido al escaso conocimiento existente sobre
esta importante etapa en la vida del Gran Capitán,
resulta de interés efectuar algunas acotaciones
sobre la batalla de Bailén, extraídas de la
obra del General Espíndola, titulada "San Martín
en el Ejército Español en la Península".
"El nombre Bailén. La batalla tomó su nombre
de la ciudad situada inmediatamente al este
del campo en que tuvo lugar. Es ciudad con ayuntamientos;
partido judicial de la Carolina; provincia y
diócesis de Jaén. Situada en terreno desigual
entre cerros de bastante altura, entre los ríos
Guardiel y Rumblar, en la carretera de Andalucía.
"En cuanto a la ortografía de Bailén, existían
dos maneras de escribirlo: Bailén y Baylén.
San Martín en sus anotaciones personales escribía
con Y. En la misma forma lo hacía el marqués
de Coupigní, según consta en carta del mismo
dirigida a nuestro futuro prócer. En documentos
oficiales, como en los partes del general Castaños,
aparece escrito de las dos maneras, pero, más
a menudo con Y. En la medalla conferida a los
vencedores dice: Baylén. En cambio, en las obras
españolas aparece siempre Bailén. Esta es la
ortografía usada actualmente. En las conclusiones
generales sobre la presencia de San Martín en
la referida batalla, expresa también, el General
Espíndola:
1) San Martín combatió en Bailén, en las filas
del regimiento de caballería de línea Nº 5,
Borbón, a órdenes del vizconde de Zolina.
2) Este regimiento pertenecía orgánicamente,
a la segunda división del Ejército de Andalucía,
al mando del mariscal, marqués de Coupigní,
D. Antonio Malet, conforme al Estado de Fuerza
de ese ejército, del 19 de julio de 1808.
3) El frente de batalla se encontraba en el
sector de aquella división, es decir a la izquierda
del camino Bailén-Andújar. Tácticamente, formaba,
pues, también parte de la misma división.
4) La caballería estaba en tercera línea, con
la misión de proteger el resto del ejército,
vigilar los flancos y cubrir la carretera por
el centro y la entrada de Bailén. Borbón, se
encontraba a la derecha de la tercera batería,
que estaba emplazada en la izquierda del frente
de batalla: batería a las órdenes del capitán
don Joaquín Cáceres. En cuanto los regimientos
de caballería más próximos a Borbón, eran: el
Farnesio, a su derecha, y el España, a su izquierda,
y los de infantería en análoga situación: un
batallón de Ceuta, un batallón de Irlanda y
un batallón de Voluntarios de Granada. Por lo
que se refiere a su ubicación inicial en la
línea de batalla con respecto a alguna referencia
topográfica, debe decirse que se encontraba
muy próximo al sur del extremo saliente oeste
de Bailén.
5) La actuación principal de Borbón en el desarrollo
de la batalla, de acuerdo a las informaciones
reunidas, tuvo lugar en el tercer momento de
aquélla. En síntesis, se produjo así: una columna
de ataque francesa se dirigía hacia el centro
español, teniendo como objetivo apoderarse de
la batería junto al camino. Al iniciar aquélla
el avance, Reding para detenerla lanzó a los
regimientos de caballería Borbón y Farnesio.
La carga fue impetuosa, arrolladora. La columna
francesa retrocedió, ambos regimientos la persiguieron
hasta los mismos olivares donde se refugió.
La caballería española no pudo continuar dentro
la persecución y emprendió la retirada hacia
sus anteriores emplazamientos.
Bailén fue, sin duda, la más importante acción
en que participara San Martín en España. En
esa oportunidad el futuro Libertador de América
pudo ya con su grado y experiencia aquilatar
las virtudes tanto de la caballería española
como de la francesa, en cuanto a su organización,
disciplina, armamento y posibilidades en el
campo de Batalla.
La espada de Bailén constituye el testimonio
del valor del San Martín del Ejército Español.
Años después el sable corvo sería la significación
material y espiritual del héroe americano. Ambas,
espada y sable, son la expresión del jefe que
sólo combatió por la libertad contra los invasores,
primero de su patria adoptiva y luego de su
tierra natal.